Proyecto Teoría y Crítica Audiovisual y Multimedia.

lunes, 9 de marzo de 2015

La clase. La República de Cantet.

FICHA TÉCNICA
Título original: Entre les murs.
Director: Laurent Cantet.
Intérpretes: François Bégaudeau y y alumnos del Instituto Françoise Dolto.
Productora: Haut et Court.
Guión: Laurent Cantet y François Bégaudeau. Basada en la novela “La clase” de François Bégaudeau.
Fotografía: Pierre Milon.
Música: Varios.
Año de producción: 2008. Francia.
Duración: 128 minutos.

Un cine comprometido con la sociedad.

Laurent Cantet es uno de los cineastas más reconocidos en el panorama actual francés, en esta película repite con la productora Haut et Cout, que ya le hiciera en 1999 la producción de su ópera prima, Recursos Humanos (Laurent Cantet, 1999). Esta nos narra la historia de un joven universitario que consigue un trabajo de pasante en el departamento de recursos humanos en una fábrica. Durante la película vemos cómo la ilusión del joven se ve truncada cuando se da cuenta de que su papel en la empresa consiste en la reducción de la plantilla. A partir de ese momento el muchacho promoverá una lucha a favor de los derechos de los trabajadores. Como se puede comprobar con esta y varias de sus obras, Cantet, aboga por un cine de realidad social, un cine comprometido con el que pretende hacernos reflexionar. Por ejemplo, en Foxfire (Laurent Cantet, 2012), película posterior a la aquí criticada, nos presenta a un grupo de chicas, que en la Nueva York de los años 50, decide montar una banda que “luche” contra una violencia, sobretodo machista, que las mantiene acosadas. Sin duda Cantet es un director que trata temas importantes que acechan a la sociedad, en La clase (Laurent Cantet, 2008), adaptación de la obra homónima de François Bégaudeau, muestra a través de la marcha de una clase de francés cómo funciona el sistema educativo en Francia o incluso la democracia y movimiento de minorías étnicas en dicho país. El resultado de este film, y más concretamente de la dirección de Cantet, se debe por tanto a la incursión de la historia en los temas que al francés tanto le gustan.
Importante por su parte es la aportación y presencia de François Bégaudeau1, profesor, periodista y escritor de la novela, tanto en el guion como en el elenco actoral principal. François, el profesor conductor de la clase, es un autorretrato del mismo Bégaudeau que no sólo toma el mismo nombre que el autor sino que cuenta en gran medida su experiencia en la educación. Durante los 128 minutos que dura la película, es acompañado por los profesores y alumnos de este centro marginal en el que se desarrolla la historia, estos últimos son interpretados por los mismos estudiantes del Instituto Françoise Dolto que recibieron clases de interpretación mientras que el film estaba aún en producción. Esto no es un hecho aislado, Cantet se ha decantado por actores no profesionales en varias ocasiones ya que para él existen razones imperantes para hacerlo, como el poder compartir con un actor su primera vez, su descubrimiento o lo que este aporta al personaje a partir de sus experiencias personales. Como él mismo explica en una entrevista digital del periódico El País, esta forma de trabajar da veracidad y se nota después en la pantalla. Repetirá esta técnica en la ya mencionada Foxfire y además con éxito, Katie Coseni, que interpreta a una de las chicas integrantes de la banda, ganó en 2012 la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.
Otro aspecto importante a tener en cuenta en la filmografía de este director es la realización de obras en las que la mayoría de las veces sus personajes principales son adolescentes. Estos adolescentes tienen un corte bastante similar, son jóvenes inconformistas que creen que un mundo a través de la justicia, luchan por ser escuchados y entendidos, es la juventud que caracteriza la situación actual en la que estamos sumergidos. No es de extrañar que Cantet elija esta visión para tocar temas tan trascendentales como el desempleo, la educación, la inmigración, la democracia, la lucha de sexos o el maltrato, es una etapa en la vida de una persona en la que se está lleno de energía, en la que se quieren cambiar cosas, en la que se defienden derechos que se piensan legítimos, etc.,


1 François Bégaudeau es un profesor, escritor, periodista y crítico de cine francés. Está licenciado en Literatura, ha dado clases en un instituto en Dreux y en París. Su primera novela Jouer juste salió al mercado en 2003. En 2006, su tercera novela titulada Entre les murs (obra en la que está basada la película) le valió el Premio France Culture / Télérama. Es crítico de cine y columnista en un par de programas en Canal+ Francia. Actualmente tiene en su haber 11 novelas, la última es La politesse, publicada en 2015.

Una Francia en erupción.

El espacio elegido para desarrollar la historia o la película que aquí nos compete es una clase de un instituto, pero no un instituto cualquiera, sino uno marginal de clase obrera situado a las afueras de París. Este requisito obviamente tiene un porqué, no es solo que la obra literaria recoja en sus 232 páginas las experiencias y enseñanzas del mismo Bégaudeau en un centro de estas características haciéndonos ver cómo funciona la educación o incluso la democracia en Francia, sino que también, al crear este microcosmos, podemos observar el comportamiento de las minorías étnicas en dicho país tanto así como el sentimiento de la sociedad francesa en la actualidad.


No es casualidad que el libro La clase se publicara en 2006, un año después de los disturbios acaecidos en Francia a finales de 2005. Estos, iniciados en París y extendidos al resto del país, fueron provocados por la muerte de dos adolescentes pertenecientes a una minoría étnica, llamados Ziad Benna y Bouna Traoré. Se dice que murieron tras recibir un shock eléctrico mientras trepaban por una instalación eléctrica cuando eran perseguidos por la policía debido a un supuesto robo. Después del incidente la gente se empezó a manifestar, los disturbios se caracterizaron por la quema de coches y el duro enfrentamiento entre los jóvenes y la policía. Estos hechos eran el resultado de una situación insostenible en el país, los manifestantes, de los cuales una importante proporción eran inmigrantes del norte de África, se quejaban de estar hartos de vivir con miedo y en condiciones inhumanas.
Bégaudeau refleja en gran medida esta situación en su obra, como ya se ha mencionado antes, la elección de un instituto de esta categoría no es aleatoria y el autor pone sobre la mesa todas estas inquietudes del pueblo francés.

Entre los muros de una clase.

La película comienza con una reunión de principio de curso en la que los profesores, animados y con ganas de trabajar, se dan la bienvenida unos a otros. Empiezan las clases y enseguida nos damos cuenta de que el objeto de “estudio” de esta historia va a ser una clase concreta, la clase de francés que imparte el profesor François Marin, Bégaudeau, a un curso concreto, un grupo de personas que no han elegido estar juntas pero que deberán “convivir” muchas horas entre cuatro paredes, es la representación en pequeño de una sociedad. Durante todo el film estamos inmersos en ese instituto sin poder escapar de él, somos como un estudiante más que realiza un aprendizaje a lo largo de un periodo de tiempo. En este grupo tan variopinto, multirracial y marginal que es La clase nos encontramos desde inmigrantes del norte África, a inmigrantes de China, franceses que no se sienten franceses o al contrario, inmigrantes que se sienten franceses, etc., cada uno puede representar una parte de esta clase marginal y de los suburbios de Francia. 
Souleyman, inmigrante africano inadaptado y descontento, que se contrapone por ejemplo a Carl, que aunque es inmigrante, ya se siente francés o a Wei que aunque no se desenvuelve perfectamente en la lengua, es un muy buen estudiante. También, hay un momento en el que a una de las alumnas francesas se le pregunta por qué dice que no es francesa, ella responde que no se siente como tal, esta actitud podría deberse al descontento general que tiene el pueblo francés, y más concretamente las clases bajas, con el funcionamiento del país, es tal la decepción que sienten que se ven desarraigados de su propio hogar. Esmeralda representa a la sociedad francesa autóctona, en este caso de la clase baja y marginal que debido a estas condiciones se ven subestimados y no escuchados, cierto es que en la película Esmeralda no hace nada más que pegar voces y reírse y hablar cuando no toca, pero esto es una forma de expresar que las clases superiores solamente oyen lo que quieren oír, para ellos lo que dicen los demás es verborrea. El último alumno que voy a mencionar es Enriette, que pasa desapercibida durante todo el film pero que al final nos expone algo muy interesante, según ella no ha aprendido nada durante todo el curso, esta situación puede causarnos pena o tristeza, pero lo peor de todo es que representa una parte que existe de la sociedad, ya no solo la francesa, hablo de aquellas personas que no se sienten de ningún lado, están excluidas, se encuentran por lo tanto perdidas. Aquí François intenta hacerle ver a su alumna que esto no puede ser así, pero no lo consigue, ¿realmente la están ayudando? 
Los profesores en esta película serían la clase media que intenta convivir con la clase baja o marginal. Hay ocasiones en las que intentan ayudar, pero finalmente se dan por vencidos, están hartos. Esta condición les lleva a proponer a veces el Consejo Disciplinario con el que se “deshacen” de los alumnos problemáticos, tienen el papel de jueces y toman la decisión de cambiar la vida de alguien, en este caso el cambio de instituto o en el caso de Souleyman quizás su vuelta a Malí.
Pero la última palabra la tiene el director, que sería la clase alta, este es el que acepta o rechaza el convocar el Consejo Disciplinario u obliga a los profesores a hacer una cosa o la otra.
En realidad François es un profesor que se sale de la norma ya que lucha por ellos hasta el final aunque con Souleyman finalmente tiene que someterse al sistema. En sus clases fomenta la participación y el respeto, los alienta para que trabajen y aprendan. Construye una pequeña estructura o sociedad democrática dentro de la propia clase, no es casualidad que el libro que dice haber leído Esmeralda al final de la película sea La República de Platón. Al igual que Sócrates dialoga en esta con sus discípulos y discuten sobre la justicia, François lo hace con sus alumnos. No sólo eso sino que Platón en su manuscrito aborda la organización de la ciudad-estado dividiéndola en tres clases, una clase inferior de trabajadores, la clase intermedia de guerreros y arriba del todo la clase de los dirigentes, ordenación que, como ya se ha visto, copia Bégaudeau en su novela y es plasmada también en la película.

Realidad caótica.

Durante los 128 minutos que dura la película asistimos a un intensísimo diálogo entre el profesor y sus alumnos. Bégaudeau, pletórico y cómodo en su papel ya sea porque es una representación de él mismo o porque ha trabajado su interpretación, nos conduce a través de un sistema educativo que es rechazado por los estudiantes. Muestras de esto son claramente visibles a lo largo del film que se caracteriza por el uso de planos cortos y rápidos que puedan seguir el curso de las discusiones. Hay instantes en la película que son un auténtico caos, más de cinco personas hablando a la vez y muy rápido, todos pegando voces, insultándose e incluso agrediéndose, llega un momento en que sientes colapsar tu cabeza y necesitas respirar, necesitas salir de esas cuatro paredes, necesitas salir de esa clase pequeña en la que los alumnos están casi apretujados, pero es imposible, no puedes, al igual que todas esas personas que viven en los barrios marginales y de la periferia, esas personas que viven en los guetos y les es muy complicado salir de ahí. Hay una escena en la película que recrea esto, Esmeralda y Khoumba le dicen al profesor que ellas algunas veces van a pasear por las Galerías Lafayette, este se asombra, no se espera que dos chicas de barrios bajos vayan a los barrios más altos y ricos de la ciudad, obviamente no les está prohibido, pero es raro ver a la gente de los barrios periféricos en los barrios céntricos. No podemos salir del instituto, de la clase en la que estamos obligados a permanecer, Souleyman lo hace y este hecho tiene terribles consecuencias.


En general el trabajo que realizan los alumnos en el film es digno de mención, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera son actores reales y que los escogieron porque era la mejor forma de dotar de realidad y veracidad a la historia. Realmente te los crees, piensas en lo difícil que sería dar una clase con unos estudiantes como ellos o qué harías si estuvieras en la situación del profesor. La verdad es que la técnica de apostar por actores amateur le ha dado y le está dando muy buen resultado a Cantet.

Ficción documental.

Algunos apostaban al ver La clase (Laurent Cantet, 2008) que lo que ahí se les presentaba era un documental y no una película, sobre todo en su inicio, Cantet tuvo que desmentirlo diciendo que aunque en un principio podría haber sido un documental, realmente era una obra de ficción que narraba hechos que habían ocurrido o podrían ocurrir verdaderamente en la vida de una clase y en uno o varios años escolares. Lo cierto es que son demasiadas las cosas que se cuentan en la película y que no puede ser real que todas ocurran en el mismo año y en la misma clase, además hay momentos en los que se da más importancia a unos personajes sobre otros, pero claro, Cantet, al igual que muchos otros autores contemporáneos, está apostando por desdibujar la frontera que existe entre documental y ficción ya que es su forma de representar la realidad en la que vivimos ahora. Esto nos evoca a lo que ya hiciera  Robert Flaherty en los años 20 con Nanuk, del Norte (Rober Flaherty, 1922), película que contaba la vida de una esquimal pero en clave de documental. Ninguno de los personajes eran actores sino que eran esquimales de verdad “representado” su propia vida. Muchos años después esta técnica se sigue utilizando y al contrario de lo que pueda parecer, cada vez existen más cineastas que apuestan por ella, ejemplos de ello son, entre otras, Moolaadé (Ousmane Sembene, 2004) que trata sobre la mutilación femenina en África, Inch'Allah (Anaïs Barbeau-Lavalette, 2012) cuyo eje de la trama se centra en el conflicto árabe-israelí o la reciente Dos días, una noche (Jean-Pierre y Luc Dardenne, 2014), que recuerda por su temática a la cinta ya mencionada de Cantet, Recursos humanos.
Esas dotes de documental que puede adquirir la historia de La clase son sin duda una de las razones por las que Cantet decidió llevarla a la pantalla como él bien ha dicho en alguna ocasión, eso y la relación desarrollada entre el personaje de François y sus alumnos. Sin duda ese vínculo que se crea entre un “bando” y otro, ese instinto de protección que tiene el profesor, es realmente lo que hace que la película sea diferente.


Amanda Pavo Ferrezuelo

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